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23 enero 2014

El fenómeno 'selfie': ¿moda pasajera o tendencia consolidada?

"Una fotografía que uno ha tomado de sí mismo, normalmente sacada con un smartphone o una webcam, y subida a una red social". Así define el 'Oxford Dictionaries' el término 'selfie', que además corona como la palabra del 2013 debido al enorme incremento de su uso entre los angloparlantes en el último año. 

Con el arranque de las Olimpiadas del Selfie 2014, la red está siendo testigo de un nuevo fenómeno viral. Miles de personas, principalmente adolescentes y veinteañeros, compiten por conseguir la 'autofoto' más original del año. En la página oficial de Facebook (Selfie Game 2014) o en los hashtags de Twitter #SelfieGame2014 o #SelfieOlympics se les puede ver colgados de puertas, cubiertos de comida y disfrazados, entre otras cosas.

#SelfieOlympics
Pero, ¿de dónde viene esta palabra? Al parecer, la primera vez que se usó fue en 2002 en un foro australiano, donde un usuario colgó una foto de su rostro con el labio partido tras tropezar por las escaleras y señaló que era un 'selfie'. Con la masificación de los smartphones y la conexión a Internet, esta manera de fotografiarse ha proliferado.

Uno de los autorretratos más polémicos ha sido el de Barack Obama, David Cameron y la primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning Schmidt, durante los funerales de Nelson Mandela. Mejor acogida tuvo en la red el primer 'selfie' espacial tomado por un astronauta con la Tierra de fondo. Y también se ha comentado mucho el experimento del norteamericano Benny Winfield, que desde julio sube a su cuenta de Instagram (MrPimpGoodGame) una 'autofoto' diaria, y ya cuenta con 125.000 seguidores. Una ocurrencia que no está en sintonía con la nota adicional que incluye la definición del 'selfie', en la que se indica que "los selfies ocasionales son aceptables, pero no es necesaria la publicación de una nueva imagen de uno mismo todos los días".

Es llamativa la evolución que ha sufrido este fenómeno. De la 'autofoto' que uno se hace cuando viaja o desde el probador de una tienda para pedir consejo sobre cómo le queda una prenda, se ha pasado a las nuevas modalidades de 'selfies' en los momentos más inadecuados, como en funerales o junto a accidentes. Un perfil de Tumblr denominado 'Selfies at Funerals' ofrece una recopilación de poses de jóvenes en ceremonias funerarias, incluso sonriendo delante de los ataúdes. Macabro, sin duda. Y respecto a los autorretratos de accidentes, gran popularidad han ganado en la red los que Ferdinand Puentes se hizo después de que la avioneta en la que viajaba amerizase de emergencia en las aguas de Hawái y las compartiese en su perfil de Facebook. También grabó un vídeo del momento de la caída que fue difundido por la cadena ABC.

Facebook
Casos como los mencionados reflejan el narcisismo acuciante en la actualidad. Las personas necesitan llamar la atención y presumir de sus logros y vivencias. Es una necesidad que ha existido siempre, pero que ahora es mayor gracias a las nuevas tecnologías, que nos permiten estar permanentemente conectados y mostrarnos a los demás. En solo cuestión de segundos, cualquiera puede hacerse una fotografía, publicarla en las redes sociales y recibir el primer 'me gusta'. Tal es la devoción por la imagen, que, en muchos casos, no somos conscientes del riesgo que conlleva la exposición de nuestra intimidad en Internet.

Si asistimos a una moda pasajera o a una tendencia ya consolidada, es difícil saberlo. El tiempo dirá si los aficionados a los 'selfies' se hartan de ellos o si incluso sus detractores acaban sucumbiendo.

17 abril 2013

Publicación de imágenes escalofriantes: ¿Información o sensacionalismo?

Tras las explosiones del maratón de Bostoncientos de vídeos y fotografías impactantes comenzaron a circular por Internet a través de las redes sociales. Youtube y Twitter se vieron desbordados por todo el contenido audiovisual sobre los momentos previos y posteriores al atentado. Los medios de comunicación también se hicieron eco de estas imágenes, difundiendo incluso las de una víctima con los miembros amputados

En situaciones como ésta, suele surgir el debate sobre la conveniencia de publicarlas. Por una parte, hay quien considera que al mostrar estas ilustraciones se informa de la realidad y que la opinión pública tiene derecho a conocer el grado de dramatismo de estos sucesos fatales. Históricamente, este conocimiento ha permitido ejercer presión sobre determinados gobiernos para actuar contra masacres en países africanos. Por otra parte, se puede pensar que, con la publicación de imágenes sobrecogedoras, los medios solo buscan el morbo para captar audiencia. Como empresas que son, responden a intereses económicos.

Fijémonos en cómo se aborda el tratamiento del material escabroso en algunos Libros de Estilo:

'RTVE': "Ante situaciones como catástrofes y tragedias personales, los profesionales de RTVE extremarán su rigor con el fin de preservar los derechos de las víctimas y sus familiares a su intimidad y evitar la difusión de cualquier tipo de documento que pueda herir la sensibilidad tanto de las víctimas y sus familiares como la del público, en general."

'El País': "Las fotografías con imágenes desagradables solo se publicarán cuando añadan 
información."

'El Mundo': "Cuándo nos debemos plantear no publicar una fotografía: Cuando su valor resida solo en un morboso impacto visual. Cuando hiera la sensibilidad y no aporte apenas información. Cuando aumente el dolor de los familiares de las víctimas."

Ante el dilema de publicar este tipo de imágenes, es fundamental que los medios se atengan a una estricta mirada ética y no pierdan de vista la frontera entre el valor informativo y el sensacionalismo.

Al margen del tratamiento mediático que se le dé a las imágenes escalofriantes, no se puede evitar que éstas circulen por la Red. En muchas ocasiones, los usuarios les otorgan validez definitiva desde un principio, como ha sucedido con la fotografía difundida en Twitter donde aparece un hombre en la terraza de un edificio en el momento en que se producía la detonación de la segunda bomba. Su publicación desató las teorías que le atribuían la autoría del ataque, convirtiendo al 'hashtag' #manontheroof (#hombreeneltecho) en 'trending topic'.